lunes, 7 de julio de 2014
De profundis
De profundis clamavi ad te, Dominum, recitan los demonios negros de mi alma. Como si yo fuera un Dios que tuviera poder sobre ellos, me invocan en su plegaria con desespero. Como si yo fuera señor y hogar de sus torpes insaciables ansias. ¿No os he cebado ya bastante, cerdos miserables? Todo os he concedido y nunca ha sido bastante. Os vestí de cisnes y no os bastó. Os serví los mejores manjares y no bastó. Me acurruqué junto a vosotros para daros calor y nada fue suficiente. De rodillas me pusisteis exprimiendo hasta la bilis de mis pechos. Por vosotros he visto las celdas peores. De criminales, de putas, de banqueros y cartujos. He fumado crack y he comido pollas y coños y he llorado de madrugada con el canto de los pájaros, con el rumor de un río, emulando a San Francisco. Sólo sensaciones. Tópicos vacíos. Vértigo y éxtasis. Sólo sensaciones. Tópicos vacíos. Hemos llegado a amarnos en otros tiempos, si, pero todo amor es perecedero. Tópicos vacíos. La demanda lo desgasta, no la convivencia. Os he perdido el respeto: sois cobardes, y voraces y eso es triste. Nada dejais para el que viene detrás, buscando cáscaras de altramuces. Buscad otra alma para parasitar. Como padre y madre vuestro siempre siempre estaré para cuidaros. Si volveis, os mataré un cordero. Haremos fiesta de tres días. Pero buscaos otra vida. Otra casa. Vivid, mientras sea posible. A la puta calle, vaya. Aquí ya solo duermo yo. El fondo oscuro de mi alma es sólo un lienzo. Si lo apuñalo, no muero. Por eso no os pido perdón. No hay misericordia. No hay renacimiento. Soy lo grotesco, pero ya he perdido la fascinación por las heces. Todo es simplemente triste. Sé que el otro que grita es siempre uno mismo. Sólo la celda cambia. También a mí Dios me dejó solo, cuando creía que era distinto a vosotros, y también lloré, y rabié, y busqué ubres a las que destrozarles los pezones con mi rabia. Os comprendo. Sois el espejo que me ha visto en cada cárcel. Sois yo mismo. Pero no os tengo piedad. Ya no. El que quiera peces que se moje el culo. Solo eso es la vida. Si, aquí no hay privilegio de latines y manda desde el fondo lo vulgar. Vulgar como vosotros es la vida. Amorosa, cruel locuaz, como vosotros. Los judíos muertos y los palestinos muertos les hablan a los poetas y entre sí se matan: judíos, palestinos, muertos y poetas en guerra encarnizada.
¡Cuanto elogio de la sangre, del amor y de la muerte! ¡Cuanto hablarle al silencio!
Niños, escuchad: Si quereis ser dioses, escuchad; si quereis ser hombres, escuchad. Si quereis vivir, escuchad!
Demonios negros de mi alma, yo os escucho
De profundis clamavi ad te, Dominum!
A tomar por el culo.
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